
A pesar de la reciente profundización en las relaciones comerciales entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump, China envió un mensaje de estabilidad, reafirmando que considera a la Argentina un socio estratégico fundamental. Desde la óptica de Beijing, la competencia global con Estados Unidos no debe representar un obstáculo para el desarrollo de la agenda bilateral, apostando por mantener un vínculo basado en el respeto mutuo y la cooperación económica independientemente de las influencias externas.
Durante el encuentro mantenido en Múnich entre el canciller chino, Wang Yi, y su par argentino, Pablo Quirno, la representación asiática enfatizó la solidez de una relación diplomática que ya suma 54 años. Según el comunicado oficial difundido por China, Wang Yi destacó que el vínculo ha demostrado ser "resiliente y lleno de vitalidad", sobreviviendo a diversos cambios en el escenario internacional.
En un pronunciamiento directo sobre el clima de negocios, el canciller chino solicitó al Gobierno argentino asegurar un entorno "justo, transparente y no discriminatorio" para sus empresas. Asimismo, subrayó tres ejes centrales para la diplomacia de su país:
Autonomía: La cooperación bilateral no se dirige contra terceros países.
Neutralidad: China sostiene que no exige a sus socios tomar partido en rivalidades geopolíticas.
Complementariedad: Se identificaron como sectores clave la ciencia, tecnología, finanzas y minería.
Balance comercial y proyectos en curso
La reunión se produce en un contexto de cifras significativas para el intercambio comercial. Se estima que en 2025 la balanza arrojó un déficit para Argentina de USD 5.652,6 millones, con exportaciones por USD 12.770,9 millones e importaciones desde China que alcanzaron los USD 18.423,5 millones.
Pese a la intención manifiesta del Ejecutivo argentino de mantener la relación con el gigante asiático, existen puntos de fricción en áreas sensibles. Actualmente, se registran demoras en las represas de Santa Cruz y la paralización de la construcción de un telescopio en San Juan. Además, persisten las tensiones en torno a la licitación de la Hidrovía y la competencia por las inversiones en el sector del litio, donde Washington busca ganar terreno frente a la presencia china.
Por su parte, Quirno reafirmó el carácter de "socios estratégicos integrales" y agradeció explícitamente el respaldo histórico de China a la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Quirno también ratificó el compromiso del país con el principio de "una sola China" y manifestó la voluntad de profundizar los flujos de inversión en energía y minerales.
Aunque la agenda oficial de la Argentina muestra un claro alineamiento con los Estados Unidos —evidenciado en los frecuentes viajes presidenciales a ese país—, la actividad diplomática en Múnich reflejó una búsqueda de diversificación. Quirno mantuvo encuentros con representantes de la Unión Europea, Alemania, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos, intentando gestionar una política exterior que reconozca la actual multipolaridad global.